jueves, febrero 21, 2008

Descarga Emocional

Alguien me dijo una vez que llegado el momento de trabajar la vida cambiaba. Era tomar responsabilidad de sus actos y asumirlos, responder a lo que uno ha sido contratado y hacer todo lo posible por progresar.
Es verdad. Comenzar a trabajar hace casi 2 años fue un proceso algo traumático, bajé de peso, apenas tenía hambre y era dar vuelta mi reloj biológico cada 4 días por los turnos de noche.
Lo que nunca pensé que iba a ser más traumático todavía era con la cantidad de personalidades con las que uno convive en el trabajo.Tantos caracteres y formas de enfrentar las cosas.
Aún me siento como pollo saliendo desde el cascarón y no me adapto a lo que las personas son capaces de pensar por tratar de figurar de alguna forma.
Pierden el sentido de compañerismo y creo que más que eso: lealtad.
Se arman bandos para perjudicar a otros, crean rumores mal intencionados, comentarios sin fundamento y uno trata de mantenerse al margen de eso sólo a punta de amor por uno mismo, pero a veces este camino se hace cuesta arriba.
Hay días que me duele el pecho de angustia de saber que la atmósfera está enrarecida, cargada de malas vibras y sabiendo que en algún lugar hay alguien hablando mal sin que uno haya hecho nada, sólo por el hecho de ser amiga de otra o criticando mi trabajo, como si el de ella fuera perfecto.
Soy una convecida que ninguna obra hecha por alguien es perfecta, todos cometemos errores y por lo tanto si hay algo que no soporto es la soberbia. Todos tenemos derechos a equivocarnos y aprender de los errores. No se puede crucificar al del lado por el simple hecho que no piensa igual que uno y por lo tanto "joderlo" a como dé lugar.
De todo lo anterior, siento que la lección más grande que he aprendido es el valor de ser leal y que las personas que de verdad me quieren y aceptan están aquí afuera. Mi familia, la que mantiene en pie a punta de amor, mis amigos que a pesar de no verlos seguidos los llevo cada día en mi corazón y que me acuerdo muchas veces en el día, porque me dan la fortaleza de creer que no todo puede ser tan malo y que me han entregado risas, confianza y sobre todo a Dios que creo que me lleva de la mano y me habla al corazón para poder soportar la carga de todas estas cosas y que siempre me pone a alguien en mi camino para decir lo que siento y encontrar palabras de tranquilidad para pensar que mi actuar no está tan errado como creo y que seré capaz una vez más de salir adelante y ponerme de pie como lo he hecho todos y cada uno de los dias de mi vida.

3 comentarios:

Eduardo Albornoz T. dijo...

te comprendo totalmente y me imagino lo dificil ques es entrar en el mundo laboral y "pillarse" con todas estas cosas, que mas de alguna vez uno a escuchado pero que no internaliza, sólo hasta el momento de enfrentar aquello..
solo siendo transparente y autentica, como lo eres, podrás hacer frente a esta tu realidad, como la de tantos tambien, y tomar fuerzas para que ese sistema perverso pero tan de nosotros los humanos tambien, no te contagie, sino todo lo contrario, con los peqeños gestos de cada dia tu puedas ir sembrando algo mas del lado luminoso de la fuerza..
saludos y animo!!!

CDG dijo...

En el trabajo, literalmente, te encuentras de todo. No sé si la vida será así en general, pero uno se ve envuelto, pasiva y activamente, en un mundo completamente extraño, que se contrapone mucho con lo que se está acostumbrado a ver antes de todo aquello.

En fin, suerte, ánimo y fuerza no más. Este escrito fue un buen primer paso.

Maqui & Violetas dijo...

Parece que en los hospitales se da harto eso del mal ambiente de trabajo, los pelambres, cahuines y demases según lo que me cuentas tú y la mamá de Cristian.

Lo importante es que no caigas en su juego, porque tú eres una persona noble y debes seguir siendo así.

Besitos.